Este fin de semana fuimos a ver "La Diferencia". Un "concierto" (concierto dentro de un teatro, es decir, a oscuras y con la peña sentada) del Albert Pla. Menudo personaje único en la tierra, gracias por existir. Él solo, ahí arriba con su guitarra, en el escenario del teatro, y vestido con harapos, sólo con el apoyo de cuatro hierros, focos de colores y humo.
Este tío es un crack representando sus canciones. Ya mola escucharlo, al menos a mí, pero si encima lo ves haciendo la peformance ya es para flipar, gana muchos enteros. Fábulas, historias, personajes y mundos extraños y absurdos, con todo el sentido del mundo, aparente desorden y flipadura mental que dan como resultado algo muy cómico y finalmente coherente. Llega a la hez de la persona, a la parte chunga de nosotros mismos, las ruindades y malos pensamientos de los humanos se hacen carne y se convierten en Albert Pla. Inquietante.
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Aquí un video de otro espactáculo suyo. Me encanta el speech del principio.
Y es que, y ahora me pongo tierno, todos somos como chiquillos a los que nos gusta que venga un pavo estrafalario a explicarnos cuentos. De toda la vida.
P.D. Jack Skelleton canta "Malos pensamientos"


Cayó“Que la paix soit sur le monde”, un villancico de la moza. Y a petición de sus nietos franceses, una del hijo de Johnny Hallyday. Y a petición de sus cuñados españoles, “un beso y una flor” de Nino Bravo (creédme que nunca volveré a escucharla igual ni a cantar por encima la versión de Manolo Cabezabolo). Una instrumental que no recuerdo. ¿Algo más? Todo el mundo me miraba. ¿Tú no sabes tanto de música? Um... pero es que... yo ... nunca he escuchado ningún álbum pensando “esta estaría brutal para un funeral”. ¿”A tout le monde” de Megadeth? No creo que a mi abuelo le gustase el heavy y el hard. ¿La Internacional, ahí con mi tía monja presente? ¿Algo de la banda sonora de TLOTR? Como mi otra tía se devanaba los sesos pensando en una que hablase de la muerte de un padre le sugerí los primeros dos minutos de “si amaneciera”, de Saratoga, aunque después se hace demasiado intensa hasta para un funeral. Y así se quedó la cosa, conmigo bastante frustrada porque no se me ocurrió nada suficientemente adecuado.