Concretamente en una fotocopistería de mi barrio al que lo hemos enviado vía correo electrónico. Es decir, está "hecho" pero aún está en el limbo; y nosotros con esas mariposillas en el estómago típicas del padre en la sala de espera del paritorio... que confía en el buen hacer suyo y de su mujer pero no sabe si la criatura nacerá con una oreja en medio de la frente, por ejemplo.
Pero vaya, pese a las limitaciones de tiempo, técnicas y de pasta habituales, todo pinta bastante bien para tenerlo a punto el sábado, en el Saló. NOS VEMOS!
